viernes, 17 de agosto de 2007

Retrato perdido de una mujer


Buscaba su cara, mientras lentamente con sus manos frotaba sus ojos para al fin poder abrirlos, espero unos segundos y decidió despertar de una buena vez, bajo suavemente de su cama, con sus pies descalzos sintió el frió de la mañana brumosa.
Camino por el pasillo, se amarro el pelo y se puso junto a su ventana, solo observo.
Camino nuevamente y despabiló su cara con un poco de agua fresca, con sus manos resecas comenzó a desvestirse lentamente, con rabia, con resignación, abrió la llave y sin importarle siquiera un poco dejo que el agua fría congelara su vientre, su busto, sus piernas y su rostro. Se quedo allí un buen rato, la noción del tiempo hace mucho ya la había perdido.
Cuando al fin cerro la llave, deslizo por su cuerpo húmedo la toalla, mientras sus movimientos se filtraban con su respiración sutil, limpio con su mano el espejo empañado y por primera vez se observo, sus ojos cansados miraban con cierto miedo al extraño frente a ellos, sus labios rotos no lograban conciliar el dolor, su mano toco con temor sus mejillas, y la resequedad casi absorbió las últimas gotas de agua que quedaban.
Se vistió, quito el pelo de su rostro y lo amarro, tomo el labial y lo apretó fuertemente contra sus labios mientras comenzó a dibujar su figura, se volvió a observar, delineo sus ojos con rabia, polvoreo sus mejillas y el azahar penetro su cuerpo…

Hay veces en las que dice la verdad, ni sus oídos pueden ya contemplar.

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